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3/3/17

El agua seca

El agua seca  como recurso eficaz contra el calentamiento global
El agua seca


Buscando en bibliotecas y hemerotecas, actividad predilecta de los literatos, después de la lectura y escritura, y buscando noticias raras y curiosas, pero siempre divertidas, me he encontrado con una perla en el océano profundo de las noticias un tanto insólitas que me llamó la atención y que viene al pairo en cuanto a los temas relacionado con el agua, esa maravilla líquida tan necesaria para la vida. Me pareció sumamente interesante, aunque misteriosa y desconcertante para quienes no tenemos nada de científicos, excepto la enorme curiosidad por conocer las maravillas de la Naturaleza y los curiosos, sorprendente y hasta increíbles descubrimientos e inventos que la ciencia y la técnica nos ofrecen incansablemente.

Si en el artículo anterior y primero de esta serie se hablaba del cuchillo que corta el agua, en esta ocasión, y rizando el rizo de lo incomprensible para los neófitos de la ciencia, va a tratar de un descubrimiento de 1968, pero del que hablaba el periódico ABC, en su sección de ciencia, el 30 de agosto de 2010 y que trata del descubrimiento y posterior uso de la llamada “agua seca”.

Llegados a este punto, y con la estupefacción que provoca una antinomia semejante, decidí hablar, como profana que soy, de ese descubrimiento del que se hacía eco la prensa española, décadas después. El agua siempre se ha considerado “húmeda” como el fuego es caliente y el hielo es frío.  Nunca se ha conocido el fuego frío ni el hielo caliente. Para desdecir esta idea aceptada comúnmente, los científicos inventaron el agua seca, lo que nos deja secas las entendederas a los que no entendemos nunca nada del mágico mundo de la ciencia y, si nos apuran, del mundo seco o mojado, tampoco.

Fue en las fechas en las que se publicó dicha noticia cuando se había demostrado la utilidad del “agua seca” y su inmenso potencial para frenar el calentamiento global de la tierra, por lo que se le puede considerar el invento del futuro.

            Quién en 2010 hablaba de las aplicaciones del agua seca fue el doctor Ben Carter, de la Universidad de Liverpool, quien presentó un estudio en el que analiza a fondo las propiedades de este sorprendente compuesto y realiza unas muy interesantes conclusiones.

Para quienes estén “pez” –ya que hablamos de agua- en este tema, y se pregunten qué es el agua seca, hay que decir que es un compuesto formado por partículas que contienen una gota de agua minúscula, rodeada de una nanocapa de sílice hidrófobo –advierto que no pongo ni una gota de mi cosecha en esta definición-,. Según parece, es “como si se rebozara una croqueta donde la masa interior sería el agua y la exterior, la que le proporciona la consistencia, sería el sílice (que en el fondo no es más que arena)”.

Esto dicho así es entendible para todo tipo de entendederas, especialmente para los “cocinillas”, pues lo que se consigue es un compuesto que tiene el aspecto muy parecido a la harina tanto, en color como en textura. Aunque mucho nos tememos que no estará tan rico como las croquetas.

Ahí no acaba todo, pues según el sabio experto en su informe sobre el agua seca, su mejor cualidad es que tiene la propiedad de absorber y retener más dióxido de carbono –que como sabe la docta audiencia es el mayor gas de efecto invernadero y que es muy importante en el calentamiento global, (de lo que me acabo de enterar ahora)-, en una proporción de hasta tres veces más que el agua no seca, o sea, el agua a secas.

Pero, por si esto fuera poco, afirma Carter que se ha encontrado otra propiedad también muy importante de este compuesto y consiste en su extraordinaria capacidad de ser usada como depósito de gases. Esto convierte al agua seca en un potente agente que puede ser utilizado en la lucha contra el calentamiento global, además de ofrecer una importante opción para el estudio del almacenamiento de gases.

Parece ser que se ha demostrado que un litro de metano se puede contener en seis gramos de agua seca –lo que deja atónito a quien lo lee porque tanto se pueda contener en tan poco-, lo que sucede siempre que las temperaturas no sean demasiado bajas. Igualmente sucede con los líquidos, por lo que el agua seca abre enormes perspectivas de que este compuesto se pudiera usar como un extraordinario medio de transporte para aquellos productos peligrosos o especialmente nocivos, ya que mientras están contenidos en el agua seca son completamente inofensivos.

Además, también ofrece el agua seca otra propiedad que será muy útil para la industria, según afirma el experto que ha realizado el informe en cuestión, y es su capacidad de ahorrar energía necesaria en la fabricación de cientos de productos de consumo. Y esto se explica por su capacidad de ejercer como catalizador en la reacción entre el hidrógeno y el ácido maléico –no sé lo que es, pero tiene un nombre muy sugerente-. De esta reacción se deriva el ácido succínico –tampoco sé lo que es pero tiene un nombre que no resulta tan simpático y ya se sabe que el nombre imprime carácter-, que es un producto muy usado en la industria alimentaria y farmacéutica –es preocupante que comamos esas cosas tan raras y con nombre tan feítos-. El ahorro parece provenir de que, usando el agua seca para dicho fin, no hay que mezclar y agitar a los precursores del ácido succínico –ahora se explica que el pobre sea tan poco agraciado-, lo que es necesario y habitual en dichas industrias. Del uso del agua seca se derivaría un gran ahorro energético y económico a gran escala.

Después de leer este artículos y cumplirse el refrán que dice “No te acostarás sin saber una cosa más” –sobre todo, cuando consiga entender lo del “agua seca” y qué demonios es eso del ácido maléico y el ácido succínico, entre otras lagunas que me provocan estos temas, sobre todo cuando hablan del agua-, tengo que decir que el agua seca me parece encantadora por sus propiedades de ahorro que siempre son tan importantes para las amas de casa y por su importante contribución a la lucha contra el calentamiento global, lo que no es moco de pavo. O sea, que es un invento del que se puede decir que es un todo un chollo, comparable  a los de las rebajas de El Corte Inglés.
Ya sólo me queda una duda al respecto por analogía para que la aclaren los entendidos: Si 6 grs. de agua seca puede contener un litro de metano, ¿para hacer una colada de 5 kilos bastarían 30 grs. de agua seca? El ahorro en “agua mojada” sería considerable y muy a tener en cuenta en las economías domésticas.

Se agradecería  cualquier información al respecto.


11/9/16

El cuchillo que corta el agua








La noticia que va a servir de pretexto para este texto no tiene desperdicio y más miga que una hogaza de pan de dos kilos para familia numerosa. 

Pues bien, se trata de que han inventado un cuchillo que corta el agua -si Moisés lo hubiera tenido a su alcance, cruzar el Mar Rojo hubiera sido coser y cantar-. Sí, no pongan esa cara estupefacta que es la que se nos queda a todos los neófitos en ciencias -y en muchas cosas más- cuando leemos noticias semejantes.

No, no crean que se trata de una broma, sino de algo muy serio, científico e indescifrable para los los ciudadanos de a pie -con o sin juanetes-, pues esta noticia ha sido comunicada por la Universidad Estatal de Arizona (EE.UU:) que ha demostrado que se puede separar una gota de agua en dos de forma limpia -limpia si es agua clara, claro-, segura y eficaz, con un cuchillo superhidrófobo como se corta un filete por la mitad. La noticia ha sido publicada, primero, en la revista PLoS ONE y, después, en la prensa española. Se le considera un invento que podría ser de mucha utilidad para el avance de la biomedicina. Tal como está explicado en dicha noticia se expresa en este texto sin añadir nada de mi cosecha por ser neófita en estos temas propios para quienes manejan, predominantemente, el hemisferio izquierdo, ya que, en mi caso, sólo utilizo el derecho y, algunas veces, dudo si utilizo alguno de ellos.

Naturalmente, la noticia se la comenté a mi amiga Trini -ustedes, amables lectores, ya la conocen en su peculiar idiosincrasia y si no la conocen no saben lo que se pierden-, y me ha dicho que no pega ojo por las noches pensando en este enigma: ¿Para qué sirve cortar una gota de agua en dos mitades?, porque es la mar de curiosa, la muchacha. Además, me pregunta si también sirve para  cortar el vino, el aceite el perfume -ahí sí le vería la utilidad para no gastar demasiado perfume con lo caros que son y lo "agarrada" que es esta mujer para gastar de lo suyo, pero no de lo ajeno-, y cualquier otro líquido que se ponga por delante.

A esas preguntas no he podido responder porque no tengo idea de ese tema y de la utilidad que se le pueda dar, aunque los científicos -que son muy suyos-, tendrán que justificar el dinero y el tiempo gastado en inventar ese artilugio que me parece una cosa más propia de quienes no tienen mucho que hacer y se dedican a buscarle tres pies al gato.

Y digo yo, ya puestos a decir, que los expertos que comentan la noticia  están maravillados, desde luego que hay gente "pa tó" -o también dicho en su otra versión: "tie que haber gente pa tó" como se le atribuye a Rafael el Gallo cuando le presentaron al filósofo José Ortega y Gasset y preguntó a un tercero "quién era  aquel gachó con pinta de estudiao"y cuando le explicaron que era filósofo y en qué consistía, él respondió con esa frase que ha llegado hasta nuestros días-. El descubrimiento se hizo colocando una gota de agua sobre un material superhidrófobo, es decir, que es sumamente resistente al agua como es el caso del Teflón, material que cubre sartenes, cacerolas y se usa, también, para revestimientos de aviones, cohetes y naves espaciales. La gota se coloca  en forma de bola, sin mojar la superficie.

Usaron un cuchillo hecho con polietileno y zinc y tratado con nitrato de plata y una solución superhidrófoba llamada HDFT. De esta forma, cuando el cuchillo de marras se usó sobre la gota de agua, esta se dividió en dos mitades, unida cada una a un aro de alambre. Pero, cuando se levantaba el cuchillo lo más mínimo, la gota recuperaba su forma original. O sea,  no era la gota la que se partía, sino más bien lo que se quebraba era la paciencia de quien mantenía el cuchillo sobre ella para mantenerla dividida en dos.

Según los expertos, esta maravillosa invención para cortar gotas de agua podría ser muy útil en el campo de la biomedicina. Así sería más fácil y rápido separar las proteínas mezcladas con fluidos biológicos que son imprescindibles para obtener la información genética precisa para detectar con prontitud las primeras señales de una enfermedad, con una sola pequeña gota de muestra.

Por supuesto, lo expertos sabrán qué hacen y para qué. Para los ciudadanos corrientes y molientes, esto de cortar una gota de agua en dos es tan inútil, incomprensible y absurdo como embotellar la luz solar para llevársela de recuerdo de las vacaciones. Puede ser distraído, pero poco útil.

En fin, lo del cuchillo que corta el agua me está dando la impresión que  solo es algo útil para quienes les sobra tiempo porque no han dado nunca "un palo al agua" y se pueden distraer cortando las gotas de agua en dos mitades o pensando en el sexo de los ángeles. Con el cuchillo de marras y un litro de agua tiene la diversión asegurada para un mes, por lo menos.

Se lo diré a mi amiga Trini para que se lo diga a su marido que le encanta hacer todo tipo de experimentos raros. Así, mientras él corta el agua, gota a gota, ella puede dedicarse a "cortarle trajes" a todas sus amigas por teléfono, sin que el maromo experimentador le diga que corte la conversación porque lleva horas hablando. O para estar horas viendo Sálvame Limón y Naranja que viene a ser lo mismo para "cortarle trajes" al personal.

Sí, para algo puede servir ese invento. Todo es cuestión de encontrar a alguien adecuado para experimentarlo. Trini todavía se acuerda del olor a chamusquina que tenía su casa, un día, cuando llegó de la compra y su maridito estaba experimentando cómo quemar algunas de las tarjetas de créditos de su mujer, a las que había prendido fuego después de rociarlas con gasolina y haberlas cortado antes en tiritas finas tipo juliana.

A Trini le dio un soponcio y un amago de divorcio que le duró meses, después de darle un par de bofetadas a su marido. Solo se le pasó cuando consiguió que él le renovara las tarjetas, pero aumentando el límite de gasto permitido.


Es que Trini es mucha Trini y corta más y mejor "el bacalao" que pueda hacerlo el cuchillo ese a las gotas de agua. Habría que patentarla - a Trini, no a la gota de agua-.